Compadre “Puro”no fui a su entierro, no quise verlo enterrar

Valledupar, enero 26 de 2019.- A las 3:30 de la tarde de hoy en la iglesia de La Natividad se realizarán las exequias de Juan Felipe Ustáriz González.

Juan Felipe o “Puro”, de 38 años de edad, fue raptado por delincuentes en su finca ubicada en la vereda Camperucho corregimiento de Caracolí, al sur de Valledupar  el pasado 20 de enero. Su vehículo fue encontrado incinerado, y al interior, un cuerpo que por la acción de las llamas fue destruido,  por lo que fue necesario realizar exámenes forenses en la capital del país para determinar la identidad.  Medicina Legal confirmó que los restos corresponden al joven ganadero. El homicidio ha causado consternación entre los cesarenses, muchos de los cuales han destacado a través de las redes sociales, su nobleza, humildad y sentido de amistad.

Por José Francisco Castro Lacouture ( de Facebook)
Es normal que ante las noticias dolorosas nuestra mente y nuestro corazón reaccionen de maneras insospechadas por nosotros mismos. El año pasado recibí muchas y muy dolorosas noticias, especialmente relacionadas con las ausencias definitivas de muchos de mis seres más queridos, incluido un compañero de estudios desde mi infancia, quienes abandonaron ésta tierra para reencontrarse con El Dueño de todo cuanto vemos, sabemos y sentimos.

Hoy recibí una noticia que no solo me partió el alma y el corazón en mil pedazos, sino que también me hizo convencerme que nuestro paso por éste mundo es momentáneo, fugaz y pasajero. Por esa razón hoy más que siempre considero que el tiempo para amar y perdonar se nos está acabando. Ya no desperdiciaré más el tiempo sin decirle a todos los seres que tanto significan para mí, cuanto los quiero y necesito en mi vida.

Hoy, uno de mis hermanitos menores, a quien ví crecer, a quién enseñé a jugar, con quién reí y aprendí, con quién parrandié, a quien protegí y aconsejé, a quién asesoré y enseñé, a quién consulté y escuché atentamente; hoy, ese hermanito de mi alma y mi corazón se me adelantó en éste momentáneo, fugaz y pasajero paso por el mundo terrenal, para adelantarse a aquel lugar en el que con certeza, nos encontraremos mas adelante, para seguir disfrutando de nuestra amistad verdadera.

Hoy tuve tiempo de pensar en todas las ultimas veces en que nos habíamos encontrado por ahí, en los abrazos profundos que nos dimos al saludarnos, en cómo me presentó a sus dos hermosas hijas y a su adorable esposa. Hoy pensé también en su sonrisa permanente, en su capacidad para saberse toda la discografía de su ídolo Diomedes Díaz, con la precisión de conocer cada una de las canciones y poder afirmar en que año habían sido grabadas e incluso, el órden en que aparecían en cada CD. Hoy recordé las veces en que lo invité a jugar microfútbol y se presentaba muy puntual y bien uniformado con la camiseta de Batistuta. Vaya sorpresa la que nos dio en el primer partido en el que anotó más de 5 goles. En los siguientes partidos jamás volvió a meter siquiera un gol !!!, pero ahí estaba siempre, dispuesto, optimista y motivado, con que ya vendrían mejores faenas.

Recuerdo que era un excelente amigo, y no solo mío, sino de tantas personas que conozco, que estoy seguro que no existe alguien que hoy me pueda decir que en algún momento tuvo una discusión con él. Era muy noble y humilde, era incansable y obstinado. En definitiva era un hombre bueno, entendiendo que tenía ésta condición porque en todo momento y lugar, hacía cosas buenas por los demás.

También fue el mejor hermano para sus hermanos Jose, Orlandito y Lucho. Y también fue el mejor hijo de Glorita y Orlando. Nada es comparable, simplemente porque compararse con Juan Felipe era un ejercicio perdido.

Era un apasionado de cada cosa que se proponía. Últimamente los temas agropecuarios le ocupaban gran parte del tiempo que le quedaba después de educar a sus pequeñas hijas. Nunca escatimó tiempo para conocer de nuevas experiencias y tecnologías aplicadas en su finca. Nunca se negó a ayudar a su Papá en la administración diaria de las fincas familiares. Él siempre estaba dispuesto a servir, claro está, como debe ser, en silencio y sin llamar la atención, con respeto y obediencia, como el mejor de los servidores inútiles.

Juanfe, Pipe, Puro, Purito, Piperrón: No alcancé a despedirme de tí la última vez que nos vimos. No alcancé a decirte cuanto te quería. No alcancé a pedirte perdón por no acompañarte hoy, pero como dijo tu ídolo Diomedes en la canción No 1 del albúm titulado “Un canto celestial”, por allá en 1995 me atrevo a decirte, lleno de sentimiento y profunda tristeza: “Compadre Puro no fuí a su entierro, porque no quise verlo enterrar”…

Dios te bendiga hermano!!!

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