Un río humano acompañó a “El Gran Martín Elías” hasta su última morada

Con los corazones arrugados,  sonaron los acordeones en su sepelio

 

Gabriel García Márquez, nuestro insigne Premio Nobel de Literatura, dijo en una ocasión, que no sabía qué tenía el acordeón, que cuando lo escuchaba se le arrugaba el corazón. Y es que la música vallenata toca lo más profundo del alma con sus versos y sentimientos. Por eso, la muerte del cantante Martín Elías, ha traspasado de dolor a sus familiares y seguidores. Una figura joven con una trayectoria destacada dentro de las nuevas generaciones , dueño de un talento y un carisma sorprendentes, cultivado desde su infancia por su padre, el famoso cantautor fallecido, Diomedes Díaz.

Y ahora , fueron todos los corazones arrugados. No sólo de quienes escuchaban las notas y los cantos, sino de los propios intérpretes: acordeoneros, cantantes, compositores, que doblegados por el dolor de la pérdida irreparable de un artista que inspiraba sencillez, nobleza y  amor, no podían contener las lágrimas mientras le arrancaban a los instrumentos las melodías para homenajearlo. Su hermano, Rafael Santos, y el acordeonero Iván Zuleta, improvisaron versos sensibles en el momento del adiós definitivo.

“El Cacique de la Junta” como era conocido su papá en el mundo musical, le anteponía al nombre de su cuarto hijo con su esposa,  Patricia Acosta, el calificativo  “El gran”. Desde niño, llevaba este especie de título otorgado espontáneamente por Diomedes, acaso visualizando su talento o sellando con sus palabras su deseo de verlo grande, convertido en un grande del Vallenato. Y así sucedió,  llevó a cabo una carrera artística vertiginosa, el exponente del folclor de la dinastía Díaz, más acogido por el público a lo largo y ancho del país, y con incursiones exitosas en el exterior.

El  adiós fue grandioso, multitudinario. Gentes venidas de todos los rincones de Colombia y de otros países llegaron a Valledupar a acompañarlo hasta su última morada terrenal. Desde el Parque de la Leyenda donde estuvo en Cámara ardiente durante el sábado y el domingo, partió el cortejo fúnebre hasta el cementerio Jardines del Ecce Homo. Miles de personas caminaron hasta el camposanto con la tristeza a flor de piel por la partida del  artista, por el silencio abrupto de su canto, por el vacío de su ausencia en los distintos escenarios.

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