Mitos y cargas del perdón

Stella De ÁvilaPor: Stella De Ávila

Perdón y reconciliación son dos actos diferentes.

Muchas personas creen que reconciliarse y perdonar es lo mismo, pero no siempre es así.

La reconciliación tiene que ver más con conciliar, con llegar a acuerdos, a pactos de no agresión, tiene que ver más con la convivencia.

Pero no siempre quiere decir que hayamos perdonado, ni que del lado que se dio la agresión haya la firme decisión de no repetición.

La reconciliación nace del deseo de ambas partes de poder compartir en paz, pero es una carretera de doble vía, cuando no hay arrepentimiento sincero, una verdadera decisión de no repetición y la voluntad de perdonar, son soluciones de forma, más no de fondo.

Es como apagar un incendio de verano en un bosque dejando la llama encendida debajo de las hojas secas, basta una leve brisa para que se vuelva a encender.

Y esto se puede dar desde la célula primigenia que es la familia e ir escalando por todos los ámbitos de la sociedad incluyendo conflictos de naciones enteras.

Para que haya una verdadera reconciliación, debe haber reconocimiento en la responsabilidad de las acciones cometidas por el  agresor,  y un deseo sincero de reparar  los daños causados.

Así  la persona perjudicada, bajará la carga emocional del dolor recibido y habrá una mayor disposición al perdón.

El compromiso de no repetición es esencial, porque de fallar, la pérdida de confianza cerrará la posibilidad de volverlo a intentar.

El perdón es un acto individual, tiene que ver más con la sanación emocional, con la liberación de nuestros sentimientos. Para ello no es necesario que tu agresor se presente arrepentido ante ti. Se perdona para dejar atrás un ciclo de dolor que nos sigue haciendo daño, para recuperar nuestra paz interior y nuestra libertad.

Sabrás que perdonaste cuando puedes recordar los eventos que te han lastimado como parte de tu historia pero sin que sangre la herida. El saber que a la persona que te hizo daño le está yendo bien,  y no te duele.  O, si le está yendo mal, no te alegre.

Podemos perdonar sin que tengamos que reconciliarnos, sin que tengamos que volver a compartir.  No siempre perdonar significa  repetir el ciclo.  No tienes que convivir con quien no quieres, o con quien te ha hecho daño.  Aguantar malos tratos en nombre del perdón, no es nobleza.  Es tener mentalidad de víctima.

Tú puedes decidir perdonar a alguien para liberarte y puedes decidir dejar atrás para siempre, esa situación. Tienes todo el derecho de mantenerte alejado(a) de personas que te desequilibran y te afectan.

El perdón más que un acto público es muy personal, no tienes que ir donde nadie si no lo quieres hacer, puedes perdonar y perdonarte desde tu corazón.Para ello es muy importante la motivación.

¿Por qué necesito perdonar? Si estoy convencido que para recuperar mi alegría y bienestar debo hacerlo, se convierte en un acto de supervivencia y de compromiso personal.

Es necesario aprender a no guardar el dolor.¡Confiésate con honestidad ante ti mismo(a)!

Por favor no te mientas,  es necesario aprender a hacer el reconocimiento de nuestras emociones. De mi rabia, de mi inconformidad, de mi frustración, saber lo que siento y verbalizarlo ya sea a través de la palabra, o por escrito.

Desahogarte y hacer el ejercicio del perdón cuantas veces lo necesites, hasta sacar todo lo que sientes y envenena tu vida, tu cuerpo, tu corazón.

No debemos engañarnos fingiendo un perdón que no sentimos porque la cuenta de cobro será el deterioro de nuestra salud, de nuestra economía, de nuestra vida en general.

Por último, se ha especulado mucho sobre si es el perdón primero que el olvido, o primero el olvido y la consecuencia es el perdón.

Cuando me hacen esta pregunta viene a mi memoria un hermoso verso de “Noel Nicola”, un cantautor de la nueva trova cubana, que dice:

“Te perdono que te hayas alejado de mi sin decir nada,

Te perdono que no me hayas amado con la misma intensidad

Que yo te amé.

Pero lo que no puedo perdonarte

Es que me hayas besado con tanta alevosía

Porque si lo perdono te olvido,

Y no quiero olvidarte todavía”.

Primero perdonamos y luego el olvido es la consecuencia de haber liberado nuestro corazón.Espero hayan encontrado respuestas positivas para sus vida.

 

*Psicóloga.Coach con Programación Neurolinguistica

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