Hoy plantón en protesta por violencias hacia las mujeres

Ana Arrieta, de la Red de Voceros y Voceras de la campaña "Párala ya, nada justifica las violencias contra las mujeres". Obra de Liliana Cervantes.
Ana Arrieta, de la Red de Voceros y Voceras de la campaña “Párala ya, nada justifica las violencias contra las mujeres”. Obra de Liliana Cervantes.

Según datos del Instituto de Medicina Legal, para los 5 primeros meses del 2014, concernientes a la violencia de pareja, el 92%, es decir, 995 hechos, estuvieron dirigidos contra las mujeres; en los delitos contra la integridad sexual, las mujeres son en un 85% las víctimas, y la violencia intrafamiliar, cuya cifra reitera su ocurrencia contra las mujeres en el 71% de los casos. Los municipios donde esto se presenta de manera recurrente son Valledupar, Aguachica y Codazzi.

A partir de las 9 de la mañana de hoy 1° de junio,  en el Parque de Las Madres en Valledupar, se iniciará el Plantón, liderado por la Red de Voceros y voceras de la campaña “Párala ya, nada justifica las violencias contra las mujeres”. Las organizadoras solicitan asistir vestidas de negro en señal de luto, portando una rosa blanca.

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

 

La Red de voceras y voceros de la Campaña Párala Ya, Nada justifica las Violencias contra las mujeres hace un llamamiento público para que se tomen medidas frente a una realidad innegable que resulta vergonzosa y hasta desbordante: las violencias contra las mujeres que encarnada en Sildana Maestre Maya, la mujer de 42 años que murió el pasado 28 de mayo, un mes después de recibir un disparo en la cabeza durante una discusión con su esposo Ricardo Molina Araujo, hoy genera gran indignación y poco a poco saca del oscurantismo, algo que entre paredes o bajo las cobijas ha sido históricamente invisibilizado, y que no conoce ni edad, ni etnia, ni religión y mucho menos condición social.

 Este hecho concurre con la conmemoración que tiene prevista realizar la Red por los dos años del brutal ataque sexual cuyas heridas le produjeron la muerte a Rosa Elvira Cely la mujer de 35 años en Bogotá, que se convirtió en el símbolo de Ni una Rosa Más; debido a que no paramos de conocer reportes de muertes o fuertes agresiones contra las mujeres que vuelven una y otra vez a prender las alarmas respecto a la habitualidad en el uso de violencia como mecanismo para resolver nuestras diferencias que para el caso de las mujeres se convierte en una forma de control de nuestras vidas, libertades y autonomías, por lo que vale la pena preguntarnos ¿por qué será que tan rápido se nos olvida un hecho que más que atípico, es habitual e incluso generalizado?; ¿cuánto ha tenido que ocurrir diariamente para la vida de éstas mujeres y muchas otras, antes de llegar a esos grados de violencias?; ¿cuáles son los pilares que mantienen tales condiciones, al punto de naturalizarlas?, y ¿Cuál es el compromiso de la ciudadanía y del Estado frente a éstos casos?

Cifras de la grave situación de violencia contra las mujeres    Para dimensionar la situación, lo primero es asumir éste por lo puntual y emblemático, como parte de la realidad para una porción amplia de mujeres en Valledupar y el Cesar, pues en el informe ‘Línea de base Género, Infancia y Adolescencia, Cesar 2009’, presentado por la OIM y la Gobernación del Cesar, preocupan las altas cifras de lesiones relacionadas a la violencia social, porque es al interior de las familias donde se presentó el 39% de los casos de agresión física, de los cuales un 88% es contra las mujeres; además que el 70% de las mujeres en el Cesar manifiesta algún tipo de control por sus compañeros o ex parejas permanentes que supone, por lo tanto, violencia psicológica; situación que, lejos de ser aislada, llega a extremos alarmantes por costarle a muchas de ésta hasta la vida. Según informe del Instituto de Ciencias Forenses y Medicina Legal, en lo que va corrido del año 2014, siete mujeres han sido asesinadas en el Cesar, cuatro de las cuales sucedieron en Valledupar, lo cual equivale al 12% de los homicidios del departamento, y en cuatro de estos casos los perpetradores de los hechos son sus compañeros o ex parejas; lo que ratifica que estas formas de violencias siguen ocurriendo dentro de las familias; sin embargo lo que verdaderamente alarma es que cuando esto sucede, por el hecho de presentarse en el ámbito de lo privado, se valora como de incumbencia exclusiva dentro de éste espacio, limitando en ello que el grueso de la sociedad lo asuma como un asunto de salud pública, especialmente bajo la denominación que corresponde como feminicidios, ya que se presentan por la condición de ellas como mujeres. Y es un asunto público, porque lejos de ser estos feminicidios, hechos aislados, lo que verdaderamente sucede es la gradualidad de las diferentes formas de violencias que enfrentan las mujeres en esta región del país, pues cuando una mujer es asesinada en estas circunstancias, antes ha ocurrido un espectro de agresiones, como crónicas de una muerte anunciada. Así lo demuestran los informes del Instituto de Medicina Legal, para los cinco primeros meses del presente año, alrededor de la violencia de pareja, donde el 92%, es decir 995 hechos estuvieron dirigidos contra las mujeres, los delitos contra la integridad sexual en el que las mujeres son en un 85% las víctimas, y la violencia intrafamiliar cuya cifra reitera su ocurrencia contra las mujeres en el 71% de los casos. Los municipios donde esto se presenta más recurrentemente son Valledupar, Aguachica y Codazzi respectivamente. Con esto queda demostrado una vez más que lo invisible de las violencias contra las mujeres, el silencio de sus víctimas debido al miedo, las pocas ofertas institucionales y carentes redes de apoyo, además de las altas tasas de impunidad para éstos casos, quedan supeditadas a la valoración de otros hechos o intereses en la ciudad y el departamento, que se alarma con cada caso, pero que todavía no advierte lo estructural y sistemático de la situación, permanentemente justificados por estereotipos tan revaluados como la división exclusiva de roles y cualidades para cada uno de los géneros, el débito conyugal, la “ira e intenso dolor”, e incluso al ser consideradas las mujeres todavía en sociedades patriarcales como patrimonios u objetos dentro de la relación de pareja.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s